
"Los pelícanos se posaban sobre el techo del barco, peces voladores los flanqueaban, los tiburones cruzaban veloces cerca del chinchorro en el que habían descendido a recorrer los manglares.
Se bañaron con las focas en las profundas ollas rocosas, contemplaron la ronda de amor de los piqueros de patas azules, se detuvieron bajo las fragatas que hinchaban el buche rojo para atraer a la hembra.
Sentados sobre el borde del acantilado vieron copular largamente a las galápagos. Sólo la voz del guía explicando las costumbres de las tortugas atravesaba el silencio. Detrás de él bordearon el cráter de los volcanes, desembarcaron en playas rojas y doradas, vieron nacer la voda en charquitos aprisionados en campos de lava.
En esas islas los colores del mundo estaban bajo el agua. Ella vio un pez pequeño que en el lomo tenía un cuadrado negro tachonado de lunares turquesa como todo su cuerpo.
Demasiado pronto para la intensidad de su amor, él iba a dejarla. Más tarde supo que quedaría amarrado para siempre a la nostalgia de haber entrevisto con ella el Paraíso."
(Gloria Pampillo, Buenos Aires 1938)
A veces nos damos cuenta luego de un tiempo que con esa persona hubo mucha afinidad, gustos en común, momentos compartidos, risas por la noche, caricias en la mañana, malos entendidos, cenas, películas, libros, música..
Cuando esa persona ya no está a tu lado, de pronto te encontras con que nos apropiamos de todo eso compartido, y quizás esa banda de música que le encantaba al otro ahora es una de tus favoritas..
O ese vino que antes estaba en dos copas, ahora está en una sola:la tuya. Y lo disfrutas, como disfrutas cada una de sus cosas..que ahora forman parte de tu vida..
Y pienso, cada vez con más seguridad que eso es amor..
Y que donde hubo amor no hay ningún paraiso perdido..
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...andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontarnos...





